EPM restaura más de 500 hectáreas en Cundinamarca

Restauración Ambiental Cundinamarca, EPM y Fundación Natura avanzan en la restauración de más de 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos en Cundinamarca, como parte de las compensaciones ambientales asociadas a las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza.
El convenio también registra la siembra de 156.760 individuos de especies nativas, entre ellas frailejones, puyas, ciros, gaques, garrochos, cocuas, pinos colombianos, robles, palmas bobas y arbolocos.
Las acciones se concentran en Guasca, Bojacá, Tena, Sibaté y Guatavita, sobre una superficie que equivale aproximadamente a cinco veces el área del Parque Metropolitano Simón Bolívar. El proceso busca recuperar no solo la cobertura vegetal, sino también procesos ecológicos relacionados con el agua, los suelos y la biodiversidad.
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El agua, uno de los principales objetivos
La restauración cobra relevancia frente a los desafíos que plantea la variabilidad climática y el fenómeno de El Niño, debido al papel que cumplen los páramos y bosques altoandinos en el almacenamiento, filtración y regulación del agua.
Según el boletín de EPM, estos ecosistemas aportan servicios ambientales de los que dependen comunidades y centros urbanos como Bogotá. La recuperación de estos territorios busca fortalecer su capacidad para mantener esos servicios ante las presiones derivadas de la transformación del territorio y las condiciones climáticas.
Luis Eduardo Valencia, jefe Ambiental y Social de Transmisión y Distribución de Energía de EPM, señaló que las compensaciones ambientales de proyectos como Nueva Esperanza representan una oportunidad para conservar ecosistemas estratégicos y generar conocimiento y educación ambiental en los territorios.
Por su parte, Clara Solano, directora ejecutiva de Fundación Natura, destacó el papel de los bosques altoandinos en la conservación del recurso hídrico y calificó la restauración como una herramienta para asegurar que el agua llegue y permanezca en el suelo y el subsuelo.
Monitoreo de fauna y participación comunitaria
El proyecto también incluye actividades de monitoreo con participación de comunidades locales. De acuerdo con EPM, este seguimiento ha permitido registrar aves, mamíferos, anfibios y reptiles como parte de la recuperación natural de los ecosistemas.
Los trabajos además han generado nuevos registros sobre la biodiversidad de los páramos y bosques altoandinos, información que puede contribuir a procesos de investigación y conservación de especies propias de estos territorios.
Una alianza que comenzó en 2015
EPM y Fundación Natura trabajan conjuntamente desde 2015 en procesos de restauración ecológica de páramos, subpáramos y bosques altoandinos y andinos.
La alianza busca contribuir a la protección de la biodiversidad y a la seguridad hídrica mediante acciones relacionadas con la captación, regulación y purificación del agua para las comunidades y las futuras generaciones.
El boletín consultado no especifica el monto de las compensaciones, el cronograma total de ejecución ni las obligaciones ambientales concretas establecidas en los instrumentos de licenciamiento del proyecto Nueva Esperanza. Por ello, esos datos no se incorporan como hechos en esta información.
Contexto ambiental
Las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza hacen parte del contexto que origina las compensaciones ambientales mencionadas por EPM. La empresa construyó la subestación asociada a este proyecto y desarrolla, junto con Fundación Natura, las acciones de restauración reportadas en Cundinamarca.


