Gutiérrez y Rendón llegaron al Ecuador de sus mandatos y así les está yendo

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, están en la mitad de sus periodos gubernamentales. Ambos se han destacado por sus luchas contra el presidente Gustavo Petro, pero también han tenido sus desafíos propios de sus administraciones, destacándose uno más que el otro en su labor.
Uno de los logros más destacados de Gutiérrez está relacionado con la finalización de la concesión de las cámaras de fotomultas a UNE y que estas las asumiera directamente el Distrito, a través de la Empresa de Seguridad Urbana (ESU), lo que le generará beneficios a la ciudadanía y, de paso, mayores ingresos a la Alcaldía de Medellín, luego de dos décadas.
También tiene varios proyectos en el tintero, como la ejecución de las obras del Metro de la 80, la cual pese a su avanzada gestión predial, aún presenta problemas con su financiación por parte del Gobierno Nacional. Para la segunda parte de su mandato tiene proyectos ambiciosos para ejecutar como el C5, el centro de inteligencia y seguridad en el corazón de Medellín y la remodelación del estadio Atanasio Girardot, para modernizarlo de acuerdo con las necesidades.
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En cuanto al avance de su administración, tuvo disputas con el exalcalde Daniel Quintero, principalmente por las denuncias interpuestas contra su antecesor por los más de 500 escándalos de corrupción que se presentaron y que tienen imputado a Quintero y a decenas de sus exfuncionarios. También trabajó por la recuperación de la ciudad, desde el tapado de huecos y el arreglo de su fachada, hasta en su recuperación financiera.
Rendón, enfocado en pelear con Gustavo Petro
Por su parte, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, enfocó la primera parte de su mandato en sus disputas con el presidente Petro, principalmente en los temas que repercuten en el departamento. Las decisiones del Gobierno Nacional son respondidas por Rendón, sosteniendo una disputa sin cuartel entre ambos.
El gobernador cuestionó de manera reiterada la política de “paz total”, al considerar que no ofrecía resultados concretos en territorios afectados por grupos armados. Además, expresó inconformidad frente a decisiones del Gobierno Nacional relacionadas con el manejo del orden público en Antioquia y la asignación de recursos para seguridad. Estas posturas derivaron en cruces de mensajes en redes sociales y declaraciones públicas, en las que Rendón defendió la necesidad de una respuesta más contundente del Estado y mayor respaldo a gobernadores y alcaldes.
Lo que concierne a su administración departamental, como puede sortea los inconvenientes con la Universidad de Antioquia y gestionó para que le entregaran las obras del Túnel del Toyo que eran responsabilidad del Gobierno Nacional.
Uno de los puntos negativos es el decreto emitido en el cual se restringe la información relacionada con la seguridad del departamento, cuando esta era de acceso público, y las pocas obras destacadas para mostrar en Antioquia.
Se vienen los dos últimos años del mandato de Gutiérrez y Rendón, donde tendrán la misión de resguardar el departamento hasta que Gustavo Petro abandone el poder en agosto y mirar quién lo sucede para asumir los nuevos desafíos de cara a la finalización de sus gobiernos.

